Contribuyentes

BUZÓN

Enviad vuestros relatos para que la biblioteca crezca

fsabadia@live.com

domingo, 20 de diciembre de 2009

FELICIDADES...HASTA EL 2010






FELICES NAVIDADES...OS ESPERO EN ENERO...MANDAD RELATOS...


sábado, 19 de diciembre de 2009

LAS PINZAS

Sabían que no debían dudar en los momentos críticos. Los problemas no se solucionan dudando. Pero allí estaban… paralizados e inmóviles como dos indefensos ermitaños sin cobijo.

En la playa, la gente estaba especialmente bulliciosa y el sonido de las olas en la rompiente parecía más fuerte que de costumbre, seguramente por la sensación visual que producía un ardiente y, en extremo, brillante sol de mediodía. La luz que rebotaba en la arena blanca era casi incontrolable por los ojos, exagerando el nivel de estrés y saturando los sonidos.

Seguían inmóviles. Imposible evitar el entumecimiento de los músculos metidos en aquel espacio extraño de un rojo deslumbrante que una mano de cría humana balanceaba de un lado a otro, de manera que cada vez quedaba menos mar. Posiblemente, era lo único que podían hacer porque las pinzas resbalaban impotentes en aquella pared tan incomprensible.







Autora: Laura Gómez Recas






domingo, 13 de diciembre de 2009

A TODOS LOS QUE ENVIAN RELATOS (2ª llamada)




POR FAVOR SI ME HABEIS ENVIADO ALGUNO Y NO HA SALIDO TODAVÍA VOLVER A ENVIARLOS A fsabadia@live.com

GRACIAS



UNA MIRADITA AL FUTURO




Un hombre dudaba entre casarse o no con su novia, con la que llevaba ya seis primaveras. Para hacerse una idea le pidió a un adivino que le mostrase en su bola de cristal cómo estaría ella al cabo de dos años. La bola reveló una imagen de su novia con al menos treinta kilos de más.
Ante semejante visión, el hombre decidió abandonar a su esbelta novia, y ésta, desesperada, sintiéndose morir, empezó a comer y comer como una loca.



Autor: Roberto Malo


sábado, 5 de diciembre de 2009

SOL DE JUSTICIA







Otra vez el dichoso temblor. Y el dolor, un latigazo desde la punta del dedo corazón hasta la articulación del hombro como un dardo de fuego que aprisiona y petrifica músculos, huesos y cartílagos, que me convierte prácticamente en un inútil, en un hombre muerto.
Hoy es el día, lo he presentido desde el amanecer cuando he notado un sabor ocre en la boca. De súbito he comprendido lo que tantas veces he oído decir: te quedas sin saliva, empiezas a transpirar aunque no haga calor, sin saber por qué, a la vez que tiritas como la llama de una vela aunque no haga frío, una extraña nube amortigua tus pensamientos y, a través de ella, como un relámpago de lucidez, una única idea se abre paso con el eco de un trueno que anuncia el fin de la tormenta. Lo que no encaja es que no me siento poseído esa paz interior de la que hablan, esa quietud fúnebre, esa tranquilidad interna producida por la asunción del inevitable destino, del convencimiento, para nada perturbador, sino relajante, balsámico, de que no habrá mañana. Sin duda es por culpa del temblor de este brazo mío que se resiste a permitirme abandonar este mundo con la dignidad precisa, sin que parezca que me consume el pavor ante mis enemigos y sin presentarme ante los testigos de mi muerte como una vieja gloria venida a menos, lastrada por una antigua herida que vuelve como una pesadilla recurrente justo el día menos oportuno. No me pondré la chaqueta: el sol del desierto aprieta a mediodía y no quiero que piensen que es el miedo lo que me hace sudar.
Tomo el revólver en la mano temblorosa y aun así ajusta como un guante. Da la impresión de que la sólida arquitectura de la culata y el percutor se han ido erosionando durante años para ajustarse al hueco de mi mano, a la curva de mis dedos. El destello del reflejo de la luz en su cañón de plata me recuerda días mejores, cuando, siendo apenas un joven, me hice un nombre en la frontera. A esa edad uno cree tener por delante la vida que se dedica a ir arrebatando a otros por un precio, sin llegar a sospechar que tarde o temprano puedas ser tú quien ocupe el otro lado de la relación mercantil, que seas tú mismo el objeto del contrato. Y de pronto llega ese día y ya nada importa, ni las vidas que has robado ni las que has perdonado, no importa lo que arrastres a cuestas y mucho menos lo que pudieras tener por delante. Alguien te ha puesto la vista encima. Con eso basta. Es cuestión de tiempo, de dónde y cómo.
Sólo espero que el temblor me deje bajar la escalera y cruzar entre las mesas del salón manteniendo el tipo, que todos sigan sintiendo mi nuca como si tuviera ojos y pudiera controlar los movimientos de aquellos cobardes que empuñan sus armas cuando nadie los mira, dispuestos a cobrarse una pieza de la que presumir. Sólo espero que el brazo se aquiete, que me responda, que me permita desenfundar, apuntar, ojalá que disparar, y, cuando sienta la punzada cálida como un beso de la bala penetrando mi carne, caer con el revólver en la mano, decir adiós conforme a mi fama, a mis glorias pasadas, al nombre que inspiraba tanto respeto como temor en toda la frontera. Sólo espero que no lo hagan por la espalda.





Autor: Alfredro Moreno

Gracias Alfredo


domingo, 29 de noviembre de 2009

LUNES





Siempre me cuesta escribirte en lunes. El fin de semana es una nítida barrera entre mi vida real y tú. Un bálsamo contra ti.
Enormes dosis de cariño en casa, compartir, risas, los niños, él: un equilibrio perfecto.
Así que vencida por los remordimientos y con mi lado más frío, desearía cada lunes, semana tras semana, salir de todo esto y decir eso de "que te vaya bonito".
A veces también pienso en cuanta parte de vanidad y cuanta de amor verdadero hay en estas cosas y sonrío, sobretodo cuando pintarlo de vanidad es mucho más sencillo que admitir que se sigue queriendo.
Tú no eres alguien sin más, alguien que tambalea mi matrimonio porque sí. No. Eres tú. Ése es el problema.
Perderte fue una de las cosas más duras que he vivido. Aprender a vivir mi vida, sin ti, me costó infinito.
Hace muchísimos años supe que os quería a los dos. "Eso no es posible", dijo alguna gente, "siempre se quiere a alguien más".
:-) ¡Qué sabrán ellos!, querer, amar, sentir, perder, amar, sufrir, luchar, amar, sufrir, encontrar, amar, ganar, perder, sufrir... amar.

¿Qué fuimos nosotros?¿Qué somos ahora?¿un error, un jodido error?¿antes o ahora?¿odiar o querer?¿ganar o perder?¿querer ahora?

Duele. Sigue doliendo todo contigo. Duele la afrenta y esta letra escarlata sobre casi la misma cicatriz.
Duele mientras acepto a duras penas todavía cuanto te quiero.
Duele cuando ya nada era posible, duele porque estábamos a prueba de todo y de todos, duele porque todo ha encajado de nuevo. Duele a mis años, y con esta vida ganada a pulso, sentir que nada es mejor que escuchar un te quiero entre tus brazos.
¿Qué es todo esto?
¿Tanta fuerza tenía aquello?
Si no supimos vivir odiándonos, ¿cómo vamos a vivir ahora con todo ésto?.

Escrito por Fiona, un lunes cualquiera.


Autora: Fiona




domingo, 22 de noviembre de 2009

A LAS OCHO DE LA MAÑANA


A las ocho de la mañana aparece empujando la puerta de cristal. - Sé que dará doce pasos antes de entrar en su despacho sin mirarme – Todos los días igual, como si una oleada de colonia Puig me bañara. Igual que en el anuncio de la tele. Todo sucede espontáneamente, yo me arrimo más al ordenador, el boli cae en medio de mis piernas, aprieto las rodillas y las convulsiones empiezan. El boli sube y baja, las rodillas se golpetean contra la varilla horizontal del escritorio, las nalgas se aprietan, alcanzan su velocidad máxima. Inclino la cabeza, las manos debajo de la mesa cumplen su cometido.




Autora; Estels




domingo, 8 de noviembre de 2009

QUERIDA IRENE





No sé por qué escribo estas palabras, no lo sé; tal vez para descargarme de una culpa que no admito, o tal vez para hacerme recordar que fue real, que no fue el sueño tantas veces deseado pero siempre incumplido.

Lo de ayer ya sé que nunca se volverá a repetir.

- “Lo que hicimos fue una locura, una temeridad; me caso dentro de una semana. Por favor, que nunca se entere de esto Joaquín”- me dijiste tú, Irene, cerrando la puerta cuando marché. Por mí nunca lo sabrá; él también es mi mejor amigo, los dos lo sois.

¿Locura, Irene? ¿Acaso es locura este torpe temblor de mis manos al escribir estas palabras? ¿Es locura habernos amado brutal y tiernamente por vez primera? ¿Es locura quererte, lo es acaso decírtelo después de tener oculto este sentimiento tanto tiempo? ¿Es locura sentir tus manos en mi sexo, lo es sentir las mías recorriendo ardorosamente tu hermoso cuerpo? ¿Qué clase de locura son los apasionados besos que nos dimos? ¿Y es locura sentir lo que sentimos?

Que no teníamos que haberlo hecho, ya lo sé, pero pasó, y no me arrepiento, ni me pienso arrepentir jamás. Puede ser que hubiésemos bebido más de la cuenta, puede ser que de otra forma nunca hubiera sucedido nada; quizás nunca me hubiera atrevido a decirte lo que realmente sentía por ti, Irene, después de tanto tiempo de amistad.

Durante la cena en aquel restaurante todo fueron risas “antes de casarme tengo que hacer algo irreverente”, y más risas, “calla, que te vas a arrepentir”, y no dejábamos de reír. Luego regresamos caminando y no sé cuántas tonterías nos dijimos hasta llegar a tu apartamento. Cuando te iba a despedir me dijiste, sube un rato, y yo subí.

No sé cómo nos miramos; no sé de qué manera, tontamente, te besé; no sé por qué no me rechazaste, y aquello fue la perdición. Entre mirada y mirada, una caricia, y luego dos, más tarde tres... Te desabroché el vestido, y tú a mi el pantalón, y a la vez que la ropa perdimos la conciencia, la razón y hasta el por qué; y mis manos en tus pechos, y las tuyas en mi piel. Tu cuerpo y el mío ¡desnudos! como nunca lo hubiera imaginado, y sin embargo, tantas veces lo soñé. Nuestros sexos frente a frente, cómo buscaron esa noche el placer.

Dentro de seis días iré a tu boda y nuevamente cruzaremos las miradas, y mis ojos serán dos trozos de cristal; te daré un par de besos, que no serán los de ayer, y un mar de frías lágrimas se deslizará por mis venas, y mis manos en tus manos, qué distintas las de ayer.

Estudiando en la universidad nos conocimos los tres; yo entonces no te amaba, pero el roce de los años algo hizo cambiar en mí. Nunca te lo dije, por supuesto, para entonces tú ya amabas a Joaquín, yo solamente era la sombra de los dos, siempre presente, pero eso... siempre en la sombra.

Aún me resuenan las palabras que ayer me dirigió antes de marcharnos a cenar sin él:
“No bebáis mucho que el alcohol es muy traicionero. Ah y por favor, cuídamela que dentro de siete días me la llevo al
altar. ¿Me harás ese favor, amiga Sonia? Y que disfrutéis de la despedida de soltera”.





Autor: Emilio Gómez


sábado, 31 de octubre de 2009

CEGADO POR TU AUSENCIA







Tanto tiempo mirando el mundo a través de tus ojos y ahora, de repente, me dejas ciego. Acostumbrado a ver las cosas como tú, a pensar como tú, a contar con tu opinión, ahora soy un ser inerte que no ve, no piensa, no opina porque no te tengo iluminándome el camino. Creo que estoy clavado en la más absoluta nada y despertando a golpes por una melodía que me recuerda a ti o por una expresión que decías tantas veces que creo seguir oyéndola en tu voz aunque la pronuncien otros labios. Son destellos que me activan como un chispazo y me convierto en un robot que renace y sonríe, y comienzo a hacer planes contigo hasta que llego al límite en que me pego un golpetazo contra el muro de tu ausencia. Vuelvo a caer y ya no me puedo reponer porque no veo pero tampoco quiero ver, porque aunque brilla el sol no para de llover. Ahora despierto y parece que no existe el amanecer, que ya no tengo nada que hacer. Realmente no tengo nada y trabajo por costumbre, por sobrevivir al sin vivir de no vivir sin tu vida. Ayer era lunes, un día señalado en el que solíamos juntarnos para pasear. Como un loco anduve por la senda por la que tú sonreías cogida de mi mano, por el puente donde brillaban tus ojos más que las estrellas. Sopló un viento fuerte y, no me preguntes cómo, pero me trajo tu inconfundible aroma, irresistible fragancia que aún puedo notar en los sueños. Me di la vuelta pero no estabas, en tu lugar sólo había un campo lleno de flores. Aquélla noche me dormí desacostumbradamente temprano tras el ritual de besar tu fotografía. A las tres de la madrugada, súbitamente me desperté y creí que tu pelo acariciaba mi cara, creí sentir la suavidad de tu piel de seda y el sabor de tus labios de nuevo en los míos. Abrí los ojos pero no estabas, en tu lugar sólo había vacío. Entonces me di cuenta de que tu vacío me aterra y sentí que quería marcharme contigo. Cuando recobre mi ritmo respiratorio normal volví a caer, ésta vez, en un sueño más profundo con el deseo de volver a soñar contigo. Al despertar, una gran luz lo invadía todo… una gran luz que me cegaba y me transportaba a algún lugar. Al final de ese gran túnel luminoso estabas tú.





Autor: Marcos Callau Vicente




sábado, 24 de octubre de 2009

LA FALTA DE ESPERANZA





Fue solo un instante de pánico y sorpresa al mismo tiempo, pero justo antes de cerrar los ojos le pareció verla allí mismo, en mitad del quirófano.
Al despertar con vida algo más tarde (aunque esperase otra cosa), y tras escuchar las palabras de los médicos, la dibujó al principio con saña en un papel para que todo le fuera familiar desde entonces. Y a medida que fue terminando el dibujo, sentía paso a paso un verdadero gozo y una ilusión verdadera al comprobar tras cada línea trazada por su mano, ahora con temblor, que aquella misteriosa dama que había visto antes de que le interviniesen en su ventrículo derecho no era otra mujer más que su..., "ay querida Esperanza".




Autor: Alejandro Lérida



domingo, 18 de octubre de 2009

LA MIRADA ROTA





El último domingo de Mayo se presentaba especialmente caluroso, el verano asomaba a la ventana dejando muy atrás los rastros de la primavera. Unos niños montaban en bicicleta dando vueltas alrededor de los jardines, ajenos a cualquier realidad que no fuesen sus risas y juegos.
Sentadas en el banco de piedra que rodeaba el parque, el sol caía con fuerza justo encima de ellas, sin piedad, machacando la piel de las dos mujeres mientras la humedad brotaba de sus poros.

Había desayunado, si a una taza de café negro suavizada con unas gotas de edulcorante se le puede llamar desayuno, y según recordaba, un pedacito de queso la noche antes, mientras preparaba la cena de los niños tampoco le llenó el estómago. Después de semanas de dieta había dejado de sentir hambre, no había sacrificio que se llamara tal si conseguía bajar otro kilo.

Mientras su cuñada no dejaba de parlotear sobre el parto de la perrita del vecino contando con todo lujo de detalles el alumbramiento, Ana sintió nauseas y un sudor frío que subía de su vientre hasta su cara.

En cuestión de segundos el sol se tornó gris y un vértigo la cubrió de ansiedad, hizo ademán de levantarse para ir debajo de unos árboles que regalaban una sombra al camino, quizás allí encontrara un poco de fresco, supo que si lo intentaba no conseguiría dar más de dos pasos y desechó la idea al momento.
Sintió como se cerraba su garganta casi sin dejarle aliento para respirar, imposible luchar contra la fuerza que se cernía sobre ella mientras la agonía le arrebataba la consciencia, sin poder hacer otra cosa que dejarse llevar se desplomó, la espesura la elevó y sintió flotar su cuerpo mientras una venda negra cubría sus ojos de nada.

Dos años después su hijo pequeño aún le dice; “mamá, recuerdas cuando te desmayaste por no comer”.




Autora : Victoria Salgado




domingo, 11 de octubre de 2009

LA CASA II






No he podido regresar a mi habitación y a duras penas puedo recorrer mi casa. Es un rinconcito de mi sofá el que me acoge cuando no estoy en el trabajo. Al trabajo o a mi rincón, a mi rincón o al trabajo. La casa no es mía. Es la casa del tiempo, del recuerdo, de la risa, del juego. Internarme en ella es vivir y añorar.

Me quedaré en mi rincón. Anestesiada, ajena, escondida, silente. Que no me encuentre la casa.



Autora: Paloma


domingo, 4 de octubre de 2009

EL RECUERDO DE UNA ROSA







Los altavoces sonaban emitiendo el sonido de las rosas que parecían llenar con su aroma toda la habitación. Sus dedos martilleaban el teclado del ordenador con la impaciencia de quien no quiere olvidar nada, en su cabeza se agolpaban pensamientos guardados queriendo salir a la luz. Palabras tras palabras llenaba hojas en blanco de recuerdos acaecidos meses, incluso años atrás.

Todo se puede contar, le dijo alguien una vez. ¿Todo? Ella sabía que no.



Autora : Victoria Salgado




domingo, 27 de septiembre de 2009

¿TE HE DICHO ÚLTIMAMENTE QUE TE AMO?






La invité a un concierto. Nunca había estado en uno, me había confesado. Era muy importante que se sintiese cómoda, asi que elegíuno de jazz. Sabía que le gustaba. Nos pusimos en una mesa cercana al escenario, pedimos unas copas. Había buen ambiente. Ella me miraba nerviosa. Empezó a la hora prevista. Unos temas clásicos, algo de Miles Davis, Chick Corea...continuaron con un par de improvisaciones, jam sessions se llaman. La veía encantada, aunque en su mirada notaba impaciencia. En un momento el saxofonista cogió el micro y dijo que el siguiente tema me lo dedicaba a mi. Ella me miró sonriendo, me cogió de la mano, y lo entendí todo. Era "Have i told you lately?". Lloré...


Autor: Gabriel del Molino








domingo, 20 de septiembre de 2009

COFFEE TIME






La cafetería bulle y las tapas desaparecen sin nadie que las agarre, pero sí hay manos y bocas que resuelven el misterio de las tapas volantes, aunque yo no las vea...

Miro por la ventana, más allá de las naves y de las chimeneas, de los talleres y de las fábricas...e imagino esa tierra prometida en Argentina, esa casona de piedra con su chimenea encendida, y ese olor de hogar que deja la leña y los libros desparramados por todas partes.

Y me cierro la chaqueta de lana en ese porche en el que tantísimas veces nos sentamos, juntos, o a esperarnos.... y siempre vinimos.
Imagino de nuevo esa pradera cerca del bosque y del acantilado, y de la playa solitaria, sólo para nuestras manos....

Aparto la vista, revuelvo el café que me mantiene despierta y abro el saquete de este sinsentido dejándolo caer entero en el caldo oscuro. Remuevo despacio para que se deshaga en pedacitos más fáciles de digerir.


Autora : Mme. Pompidou





domingo, 13 de septiembre de 2009

ESTABA SOLA






Estaba sola, perdida y asustada en medio del desierto, y de repente le vioa lo lejos, era él, no había la menor duda, así lo recordaba, así lo veíaen sus continuos sueños.Por fin se sintió tranquila, le invadía una gran alegría, en ese momentoacababa de encontrar la felicidad. También en ese momento fue conscientede los peligros del desierto, más dañinos que las fieras, peores que lastormentas de arena, mucho más crueles, y los que más abundaban en ellos...los espejismos.





Autora: Charo Domingo




domingo, 6 de septiembre de 2009

Desnudos







Desnudos caminan por la arena, sintiendo el sabor del mar bailar en sus pies y son saludados por pequeñas gotas, saltarinas, que abrazan sus cuerpos.
Ellos viven despreocupados del sol, el viento, la lluvia; la única cosa importante es poder amarse en complicidad con la naturaleza y saciar su deseo contenido después de tanto tiempo de espera, de imaginar vivir este momento a través de sus cartas, pensamientos y sueños en que ambos viven su amor de esa manera...
Un amor lejano, de papel, de fantasía, de juego, de ilusión, de imaginación...
Sus besos cada vez más apasionados y prohibidos los inundan compitiendo con las caricias de sus manos, que no respetan nada absolutamente a su paso, su excitación es una verdadera ola de fuego y los envuelve su deseo, su amor que demuestra la aceptación de sus almas y sus cuerpos en carne viva...
Gotas de sudor perlaban sus frentes, ellos totalmente bañados de satisfacción y felicidad que siempre soñaron...

Ahora, ellos se miraban de frente y nunca más quisieron separarse...sus cuerpos tenían tanto de que hablar..y quienes eran ellos para impedirlo!





Autora: Estels


domingo, 2 de agosto de 2009

Vacaciones en Babel y más cosas...





Hasta septiembre La biblioteca descansa...es lo que tiene tener un funcionario en un centro público...sólo un ruego SI NO ENVIÁIS RELATOS ESTO SE PARARÁ PRONTO...
abrazos.



YA NO NIEVA COMO ANTAÑO






Ya no nieva como antaño. Tampoco llueve igual que antes. Ni las cosas duran tanto como lo hacían. No duran los televisores, ni los frigoríficos, ni las lavadoras, ni los zapatos. No duran los amores, amor mío. Por eso no me ha extrañado verte esta tarde bajar las escaleras, subida muy alta, como una diosa antigua, sobre tus tacones, prolongados hacia arriba en la línea posterior de las medias. Escoltada por ese otro que ha venido a buscarte, te ha besado en los labios y ha cogido tu maleta. Muy educadamente me ha sonreído. Y muy amablemente yo he cerrado la puerta sin hacer casi ruido. Me he quedado pegado a la mirilla, viendo cómo caía la nieve en el rellano y asomaba un extraño y antiguo paisaje por el hueco de la escalera.




Autora: Luisa Miñana



domingo, 26 de julio de 2009

LA LUZ ROJA





La luz roja se encendió e hizo desaparecer todo el tráfico estancado que rodeaba el coche donde estábamos tú y yo. El insolente murmullo de la muchedumbre se silenció y la ciudad gris se desvaneció en un beso que detuvo el tiempo. Pero ese carmín que sus labios no necesitan, por desgracia, siempre acaba cambiando al verde. Si yo fuera "semaforista" trucaría todos los semáforos de la ciudad para que siempre se estancaran en el color de sus labios y besarnos así eternamente. Pero, ¿qué puedo hacer yo?. El verde cruel siempre dura mucho más que el rojo de la pasión y nunca tengo tiempo en ese pequeño alto del camino de demostrarle todo lo que ella significa para mí. En cualquier caso es cierto que la sangre siempre deja más huella que cualquier otra mancha, aunque sólo dure un suspiro. La mancha verde, ésta vez, no es de verde esperanza sino verde de tu marcha. Si yo te diera verde algún día sería el verde mágico de la esperanza, color irlandés de una colina de Galway bañada por el sol. Pero volvámos al color encarnado que lo detiene todo, que me da luz verde hacia tus sentidos y se convierte en destellos de luz en nuestras vidas, que nos permite ser felíces y libres por unos segundos. Momentos breves pero imborrables que son huellas en nuestro corazón sin marea que las haga desaparecer porque el único mar que baña mi vida eres tú, oleaje que viene y se va dejando todos sus sedimentos en la arena de mi memoria. En rojo nos amamos apresuradamente y con prisas porque no tenemos tiempo para más. Luego llega ese triste naranja intermitente que anuncia tu marcha con su tic-tac de reloj despiadado. Se enciende y se apaga, viene y va, como los momentos buenos en mi vida, como la luz azulada y llorosa de un neón chisporroteando de dolor. Te veo marchar de nuevo y me quedo en la pena del verde mirando al negro de tu ausencia donde debe aparecer el rojo que me devuelva tu presencia".



Autor : Marcos Callau Vicente


domingo, 19 de julio de 2009

CONOZCO DE MEMORIA





Conozco de memoria el número de aquella madrugada en la que la vida me detuvo, frenó en seco, y viró de la única forma correcta . Aún a veces, cuando inexplicablemente te recuerdo, marco despacio uno a uno esos números vencida en el suelo de la noche. Imágenes sepias resucitan el cadáver de la que fui entonces.
Sé que Sion es tu recuerdo en este Matrix perfecto. El subsuelo ardiente queda preso de la acertada monocolor que tragaste. Soy tremendamente feliz, repiten en el baile de disfraces mientras impiden protectores que salga desnuda a la calle. ¿Estás loca? dicen.




Autora : Mme. POMPIDOU




domingo, 12 de julio de 2009

NUBES DE POLVO






Una nube de polvo y estruendo me trajo el primer recuerdo inesperadamente, de sopetón: consignas breves y primarias, eslóganes ridículos inflamados por la rabia y decenas de brazos rígidos como estacas elevándose amenazantes hacia el cielo. Fue al intentar refugiarme en el portal, sucio de sudor y de miedo, cuando me asaltó la segunda imagen: el rostro ensangrentado de un joven abatido y la mano enérgica, implacable, descargando todo su odio irracional. Mi vida entera ha sido una lucha constante por borrar toda mancha de mi biografía, por ocultar al mundo ciertas vergüenzas que hubieran impedido el reconocimiento y el éxito profesional al que al final he tenido acceso. Y tengo que decir que había logrado mi propósito sin muchas dificultades. Pero al caer de rodillas, tras ser alcanzado en los riñones por el bate salvaje de mi agresor, en mi cabeza se reprodujo como si lo estuviera contemplando ahora mismo el tercer y más indigno de los recuerdos: mi propia imagen patética, la camisa azul, las gafas oscuras, las botas de cuero, el pelo corto y las cadenas rojas de sangre pendiendo de mi mano derecha, reflejada en el escaparate todavía intacto de aquella vieja librería cuyas vitrinas teníamos la orden de destrozar. El golpe terrible, casi mortal, que recibí en el rostro justo en ese instante me impidió seguir escrutando en mi memoria. Aquel joven uniformado que me apaleaba con saña fue incapaz entender por qué, en vez de expresar el dolor más extremo o retorcerse en una mueca de pánico, mi rostro se adornaba de una sonrisa beatífica, inmaculada, reparadora, antes de verme inmerso en una profunda y delirante nube blanca de donde tal vez –según me pareció escuchar a uno de los enfermeros que me recogieron del suelo– no iba a poder volver a salir nunca más.



Autor: Carlos Manzano



domingo, 5 de julio de 2009

HE REGRESADO






He regresado. Como casi todos los años. He regresado a ese lugar anclado en el recuerdo desde mi niñez. De veranos casi interminables (los estudiantiles), de sol, de luz, de horarios un poco menos severos. Sólo un poco. Envidiaba profundamente a mis primas, que salían de casa sin hora de regreso.La playa infinita de arenas blancas. Los largos paseos por la orilla. Las dunas y esas plantas que crecen en ellas, con su característico olor. Los chillidos de las gaviotas mezclados con el ruido de las olas al romper. Hmmm... el aroma a mar... Se abren los pulmones. Y la brisa, siempre la brisa enredándose en los pasos, como lo hace el agua, y en la cara, en el pelo. Y cuando no, el nordeste, frío y desapacible.He regresado. Como casi todos los años. Los rostros familiares, un poco más gastados, más arrugados, más viejos. Me impresiona la visión de los estragos que ocasiona el tiempo en ellos. Me transporta de golpe ante un espejo, cual Dorian Gray ante su alma. ¿Por qué me impacta tanto la vejez? Me golpea la cercanía inexorable de la muerte.Hace algunos años que he comenzado a pensar en ella, en la muerte. A tenerla presente en cada pensamiento sobre mis seres queridos. Antes existía, lejana. Existía sin rozarme. Llegó la de mi padre y se quedó conmigo. Llegaron las salidas de mi hijo, las motos, los coches... y se instaló un poco más. Y ahora la pienso en cada rostro que miro y la pienso, a cada instante, en mí.Los abrazos, las sonrisas, la alegría, los "tan guapa como siempre" y los "por ti no pasan los años"... mientras mi mirada se hunde en los ojos profundos de la muerte.
Y quisiera detener el tiempo. Detenerlo para todos porque me da miedo lo que llegará después. Y los abrazo con ternura despidiéndome ya sin que puedan sospechar siquiera lo que yo siento.


Autora: Paloma




domingo, 28 de junio de 2009

LA TARJETA



Llovía con furia desde hacía unos minutos y casi fue un alivio parapetarse en aquella gasolinera.

El bajó del coche, se puso los guantes de plástico y comenzó a llenar el depósito mientras yo buscaba la tarjeta en mi monedero.

Con ella en la mano y memorizando el importe me acerqué a la caja del establecimiento.

Cuando la dejé junto a mi DNI sobre aquel mostrador atestado de chicles, caramelos de regaliz y reclamos varios no pude evitar reparar en esto: VALIDA HASTA 03/12

Por un momento sentí el inquietante vértigo de lo incierto.


Autora: Lamima



domingo, 21 de junio de 2009

AL OTRO LADO







Asomada a la ventana mientras al otro lado del cristal el sol brilla reflejándose en las lunas de los coches que hay aparcados en la calle. Acaban de podar los árboles que adornan la plaza, todo reluce, hay más espacio o eso parece, los pájaros no hacen más que revolotear sobre ellos, intentando asentarse.



Un niño rubio, de unos cuatro años tira de la mano de su madre intentando por todos los medios acercarla al kiosco, situado en un extremo de la plazoleta, donde a buen seguro le espera un buen puñado de golosinas de todos los sabores.



Un hombre vestido con traje azul y camisa blanca impecable se acerca hacia el portal contiguo al mío, seguramente vuelve a su casa después de todo el día trabajando. Se ha cruzado con el chiquillo y su madre, se los ha quedado mirando con una sonrisa en los labios, creo que su mujer está embarazada de su primer hijo.



Un anciano encorvado se acerca a uno de los bancos más soleados del parque ayudado por su inseparable bastón, ha mirado hacia mi ventana y me ha sonreído, lo he saludado con la mano, me pregunto cual será su visión de la vida, ahí al sol, viendo pasar uno a uno los días.



Autora : Victoria Salgado



domingo, 14 de junio de 2009

DIGNIDAD






- ¡Dignidad!
La palabra rebotó en las paredes desnudas de la celda. Un rayo de sol iluminó su rostro. Sucio, arrugado, casi tapado por el revoltijo de la barba. Un halo casi divino se apoderó de él y así lo percibieron los otros.
La escena se rompió cuando una nube eclipsó el sol y la sombra, como una amante insatisfecha, volvió a abrazar su figura. Todos a una se tiraron al suelo para recoger los mendrugos y la escudilla con agua sucia. A codazos se abrieron paso hacia el alimento. En aquel momento habían desertado del compañerismo que, hacía cuatro días, les había convertido en héroes. Querían comer…
Sólo él se mantuvo en pie, mientras el silencio de su alma se vaciaba en su mirada. Se dio la vuelta y lloró.


Autora : Laura Gomez Recas




martes, 9 de junio de 2009

ADIÓS HIPERBREVE (98 PALABRAS)






Trece de abril, el silencio al fin se rompió en un frío mensaje con el que pretendía terminar una gran historia. Yo decidí hacer la despedida más cálida, así que la llamé. Me descolgaron el teléfono pero me llevé una sorpresa al ver que ya no era ella la que hablaba. Un ventrílocuo dirigía desde la sombra a una muñeca que sólo movía los labios. Fue amargo escucharle decir cosas que nunca sintió al amor de una y mil vidas. Fue triste acabar una historia teniéndole que decir adiós a una marioneta de trapo con el alma robada.




Autor : Marcos Callau Vicente




jueves, 4 de junio de 2009

UNA SONRISA EN MIS OJOS





Hoy, tus labios han templado el frío invierno que cubre mis hombros con su manto, han fundido el hielo que entumece mi alma velada por lágrimas desperdiciadas.

Hoy, tu beso cálido y silencioso ha licuado el cristal de mis ojos y ha provocado su sonrisa, despertando parte de ese brillo escondido entre la escarcha de una mañana de enero fría, congelada…

Sonrío, callada...



Autora : Reina



domingo, 31 de mayo de 2009

INMORTAL





Nos veíamos a menudo. Al menos una vez por semana. Ella siempre venía con un libro en la mano. Lo llevaba forrado, no le gustaba que nadie supiese que estaba leyendo. A mi si que me dejaba mirarlo. En una ocasión, lo terminó mientras estábamos en el parque. Inmediatamente, le quitó el forro, lo guardó en el bolso, sacó uno nuevo, le puso el forro, y comenzó a leer. Cuando apenas llevaba unas páginas, lo cerró y lo dejó sobre la mesa.No quiero que pase tiempo entre que termino uno, y empiezo el otro, me dijo. Si tengo algo que leer, continuó, pienso que no vendrá la muerte a por mi. No puede venir si estoy con una historia a medias. Es una forma de ser inmortal.








lunes, 25 de mayo de 2009

SAMARCANDA BLUES






Cuenta el sabio Abu Bashir Ahmed Rashid al-Baqr que en otro tiempo Samarcanda era de oro. Que sus cúpulas y muros refulgían al sol de tan prodigiosa manera que el viajero no avisado se arriesgaba a quedarse ciego para siempre si, al encontrarse tras la última loma su tranquila silueta, plácida, lánguidamente descansada sobre la arena del desierto, no ocultaba a tiempo sus ojos a tan magno impacto. Que bajo la capa dorada de sus brillantes templos y palacios se extendía una alfombra de colores, una apoteosis de esencias, una catarata de voces emitidas en todas las lenguas conocidas. Que su cielo azul parecía tejido de esa seda para cuyo tránsito era precisamente Samarcanda un majestuoso puente entre China y Europa, una puerta edificada de piedras preciosas, especias, música y ricas telas teñidas de arco iris y polvo de oro. Que sus torres y minaretes eran tan altos que desde ellos podían alcanzarse las patas del Sagrado Trono de Alá...
Sin embargo, nos advierte el sabio Abu Bashir Ahmed Rashid al Baqr de que tal paraíso en la tierra se edificó sobre una orgía de fuego y muerte. Que, deseoso de superar al gran Gengis Khan en hazañas y crueldad, el sanguinario Tamerlán puso los ojos en la misma ciudad que aquél redujo a cenizas siglos atrás y que, contrariado por la resistencia que sus habitantes opusieron, ordenó su decapitación y muerte y la construcción de una gran pirámide de cráneos vacíos sobre la que encaramarse para proclamar su grandeza. Pero añade el sabio que, una vez satisfecha su sed de destrucción, erigido por encima de las torres de la ciudad, Tamerlán fue poseído súbitamente por una fiebre. Que, tocados sus ojos por la belleza que aún se levantaba a su alrededor, deslumbrado por los rayos del sol en los minaretes de la ciudad y embriagado por los aromas que conseguían, pese a todo, abrirse paso entre la putrefacción de la muerte, se enamoró de ella de modo tan enfermizo que ya nunca quiso abandonarla, para descontento de sus lugartenientes más belicosos, ansiosos de continuar sus razzias hacia poniente. Así fue cómo un asesino dio a Samarcanda el esplendor que jamás volvió a alcanzar ciudad alguna. Y tanto se enamoró de Samarcanda, tanto la cuidó, tanto la embelleció, que Samarcanda le perdonó su pasado y se enamoró de él. Y tan poderoso y tan fuerte fue este amor, que a la muerte de Tamerlán le siguió la lenta, triste e incesante muerte de Samarcanda. Atrás quedaron el oro y la seda, el esplendor y la gloria; en la Samarcanda uzbeka sólo sobrevive la arena del desierto en torno a un cadáver encerrado en un sarcófago de cemento de la era soviética. La tierra a la tierra, la ceniza a la ceniza, el polvo al polvo. Ya nos lo advierte el sabio: la gloria no es más que una montaña de cráneos vaciados.




Autor : Alfredo Moreno


viernes, 22 de mayo de 2009

LA REFRACCIÓN DE LA LUZ






Cuando éramos niñas, Olga se cortó en la cara con un cristal que no había visto. Yo iba con ella cuando sucedió. Era mi mejor amiga. Jugábamos a “Embrujada” en las escaleras de la estación del metro. Pero ese día no voló. Llegó a casa llena de sangre. Yo estaba muy asustada porque pensé que se moriría. Tanta sangre, calle abajo, desde la estación de metro. Nos riñeron muchísimo. Nos castigaron. Pero Olga insistía en que el vidrio que la marcó no estaba allí cuando ella cayó. En que sólo apareció después, teñido de sangre. Olga no se murió. Pero al poco tiempo nos fuimos de la ciudad y no la he vuelto a ver. Se quedó atrapada en aquellos años de la infancia, sin posibilidad de regresar al presente. Se quedó en el Túnel del Tiempo, como los doctores Newman y Phillips de la serie americana de los jueves por la noche que yo veía, en blanco y negro, pero embelesada. Se quedó y nunca volvió a aparecer.


Autora : Luisa Miñana


viernes, 15 de mayo de 2009

UNA NUEVA OPORTUNIDAD







Un viento frío sacudía las calles de la ciudad por las que avanzaba un hombre con la cabeza hundida en el abrigo y baja la mirada. De este modo fue incapaz de ver como la mujer de sus sueños pasaba a su lado. Aunque sí reparó en un guante caído sobre la acera. Lo tomó en su mano con suma delicadeza recreándose en los vivos colores que lucía.
- Disculpe, se me ha debido caer del bolsillo - acertó a escuchar justo antes de perderse irremediablemente en una cálida sonrisa.





domingo, 10 de mayo de 2009

LA VIEJA ESCALERA




Sus pasos iniciaban un titubeo en el preciso instante en que peldaño a peldaño, pisaban la vieja escalera. La misma, que en su niñez, descubrió un día alcanzando su final, y convirtiéndolo en su rincón secreto.
Crujidos aislados le susurraban imágenes de días pasados, y buscó recuerdos entre paredes viejas de madera, movió con esfuerzo baúles llenos ilusiones, de tiempos pasados y promesas hechas de las que jamás te olvidas. Sus manos acariciaron los sueños allá guardados, mientras que sus ojos, en el mar de la añoranza.
Sus labios anhelaron aquel primer beso, dibujó su rostro en el aire y beso nuevamente sus labios… ese minucioso instante en que la inocencia de sus 17 años, los cobijaron en dudas y miedos y aun así, decidieron entregarse… una carne trémula despertaba, entre palabras aprendidas, de versos oídos en el eco de un trovador, y el gemir de sus tempranas voces eran las notas musicales de una nueva canción…
Se sonrojó por lo que había sentido en éste preciso instante. Se sentó sobre el viejo baúl, y le dio una pausa a sus deseos.

Te vi llegar, -le dijo ella- y él se sorprendió. La miró, y observó aquel cuerpo de mujer, sus zapatos negros de tacón, su falda moldeando sus caderas, su blusa hospedando sus pechos, y sus labios albergando besos…

Y sus pasos iniciaban un titubeo, en el preciso instante en que anhelaron tocarse…
Y en el silencio del atardecer, se oyó gemir.


Autora: Sarbalap



jueves, 30 de abril de 2009

LA TESTIGO DEL AMOR







El policía no lo dudaba, era muy seguro ese cristal

- Tranquila señorita, le garantizo que no pueden verla, ellos saben que estamos detrás pero jamás podrían identificarnos. Es el protocolo habitual, protección de testigos- dijo.

- Parece bastante opaco, pero hay sentimientos que derrumban todo tipo de muros, es poroso, siempre se puede colar un perfume

- Déjese de niñerias. El número ocho, un paso al frente por favor

- No, no, que se quede donde está, que diga la palabra amor, es la forma más segura de reconocerlo. Su voz es como el diamante, romperá el cristal.

- ¿Está segura de que lo vió?

- Completamente




Autora: Carmen D

domingo, 26 de abril de 2009

DEL AMOR A LA AMISTAD





Nuestra relación duró diez años, fue una relación tranquila, tu familia no me aceptaba, no querían a una chica de la ciudad y encima mayor que tú, querían alguien más cercano, a ser posible del mismo pueblo, al final lo consiguieron.
Habíamos prometido no casarnos nunca, tú rompiste la promesa.
Aún así, después de un corto tiempo de transición, pasamos a ser amigos, me contabas los encuentros con tu novia cada vez que viajabas a tu pueblo, yo había aceptado totalmente la situación, tan sólo una vez, al preguntarte ¿qué tal? y tú contestarme, "sobre ruedas", sentí una pequeña punzada en el corazón, pero enseguida pasó.
Una semana antes de irte a tu pueblo para casarte, fuimos a despedirnos a un pub, estuvimos hablando mucho tiempo, y de pronto te echaste a llorar, yo, asombrada y preocupada te dije, por favor, no llores, y para quitarle hierro al asunto continué, van a pensar que te estoy maltratando, dirán ¿qué le estará diciendo al pobre?, en todo caso, la que debería llorar sería yo, tú eres el que vas a casarte.
Seguro que las dos o tres parejas que había en ese momento imaginaron cualquier cosa menos lo que era en realidad. Nunca se pueden sacar conclusiones ni juzgar un hecho aparentemente obvio.
Todos estos años, y son muchos ya, hemos seguido haciéndonos confidencias, contándonos nuestras penas y nuestras alegrías.
Nuestra amistad todavía perdura. Eres mi amigo del alma.


Autora: Luna Domingo




viernes, 24 de abril de 2009

Enviadme más relatos




Enviadme más relatos...quedan unos pocos por poner...venga animaros.


jueves, 23 de abril de 2009

LA TIERRA







Empezó el día abrazando un árbol. Quería llenarse de las energías milenarias del bosque. Lo necesitaba para dar el paso que tenía que dar. Se iba a reunir con el que había sido, durante siglos, el enemigo de su pueblo. “Ésta es la única tierra de mi país de la que podrás considerarte propietario”, le dijo al Primer Ministro entregándole un pedazo de turba. Ambos se estrecharon las manos entre sonrisas. Pero, hasta que compartieron unas tazas de té, disfrutando juntos de su aroma, no fueron plenamente conscientes de que, por fin, estaban haciendo la paz.


Autor : Chesús Yuste



domingo, 19 de abril de 2009

NADA







No sé por qué te has metido en esto Rut, mejor dicho, por qué Ana y Miguel se han empeñado en que vuelvas a intentarlo de nuevo. No sé a quién le pidieron permiso para meter tus datos personales en el registro de su dichosa agencia casamentera. Ni siquiera atinas con el maquillaje. Mira lo que pareces. Bueno, ya sé que así pareces más joven y guapa. No te queda mal del todo. Pero no te pases. Tampoco te gustaría parecer una obra recién restaurada ¿verdad?. En fin, habrá que hacer lo posible por que causes buena impresión. Qué gran puerta es la mirada y qué injusta, a veces. Eso si no la cagas con el maquillaje en este ojo y con este rimel que no alargaría tus pestañas ni aunque llevara laca fijadora y ultra-fuerte. La verdad es que te jodería tener que empezar de nuevo con la misma operación y, encima, con menos tiempo. Bien…lo has conseguido. Ahora el otro ojo. Dios mío…te ha costado un verano decidir qué vestido ponerte para una cena tan especial como la de esta noche. El beige te sienta bien. Realza tu cabello oscuro. Aunque no estas del todo segura de si merecerá la pena tanta entrega. Serás imbécil ¿cómo se te ocurre pensar una cosa así? no puedes equivocarte, con esa respuesta, no. No tendría sentido. Tiene que ser diferente. Sólo un hombre especial respondería así de tajante a una pregunta como esa.

Bien, ahora pasas despacio el lipstick por el fino contorno de tus labios y se acabó. Ya pareces otra. Qué contradicción ¿no? vale, ahora di que te has maquillado para sentirte bien contigo misma… y en paz.

Tiene que ser él, tiene que serlo. Sólo un hombre especial respondería así de tajante cuando le preguntan ¿qué estaría dispuesto a sacrificar para mantener su relación de pareja?

-Nada.


Autora: Doberka


miércoles, 15 de abril de 2009

LA CARRERA





Su oído receló de sí mismo. Pronto, sus ojos se toparon con el surco que se abría paso en la superficie aterciopelada. La reja de un arado incorpóreo había establecido dos partes en el sensual territorio, valiéndose de un trenzado deshecho imposible de reparar.

En su conciencia, advertía que aquello le había quebrado el día. Mamá no lo entenderá. El camino, surgido de la nada, tenía un recorrido fatal, delatando la blancura del subsuelo, su piel. Se volvía angosto al alcanzar la delgadez del estoico sostén de la pierna. Mancillado el tobillo, se embocaba tras el sublime perfil del zapato de tacón, verde como la lágrima.

La portera del quince gritaba. Ha sido un obús, le ha partido en dos. Entre sus brazos, Adela yacía muerta con una carrera en la media y otra en la cintura.



Autora: Laura Gómez Recas



domingo, 12 de abril de 2009

EL AVARO AHORCADO





De noche vestido, el ahorcado de una rama pende por la penumbra agitada y observa, desde su fatal atalaya, cómo los muertos encienden hachas y al cortejo de autillos iniciar el pálido ritual del sacrificio. La asesina, a todo ajena, cuenta entre dientes el botín dilatando su alma en el extenso mundo mientras los ojos vidriosos del colgado la siguen con la esperanza de recuperarlo.





domingo, 5 de abril de 2009

BURNED CHILDREN OF OREGON





Decidimos irnos a cenar para celebrarlo. Nos pusimos todos muy contentos, menos el Ángel, que quería madrugar para llevar a su madre al médico. Lo convencimos con argumentos irrebatibles: nos moderaríamos, beberíamos agua mineral, volveríamos pronto a casa.
Además, el tiempo de la cena lo tenía que perder de cualquier forma.
Accedió a acompañarnos, un poco a regañadientes. Nos dirigimos hacia la Peña cantando, y subimos los escalones de dos en dos. En la Peña, aunque nosotros no lo sabíamos, habían preparado una fiesta. Pedimos vino para todos, nos quitamos los abrigos, brindamos. Después comenzaron las actuaciones. Miguel Ángel leyó un poema de Miguel, Miguel representó un collage de Miguel Ángel (haciendo a la vez el papel de Muerte y el de Mujer Hermosa), Vicente introdujo su nuevo número musical, Nacho lo filmó todo para poder demostrarlo, Pedro cerró las esferas y selló el pacto con el salto del tigre. Comimos sopa de langostino, espárragos rellenos de bogavante, jamón de York pasado por la sartén y un cubo de pastel de la casa. En algún momento nos pareció oportuno ir a ver a Manolo para que nos contara unos chistes, pero el Ángel se negó a acompañarnos. Tengo que levantarme pronto para presentar la declaración de la renta, dijo. Tuvimos que agarrarlo por los sobacos para que no huyera, y lo arrastramos a casa de Manolo, donde lo obligamos a beberse dos morteros. Cuando por fin logró desatarse, no hizo falta más violencia. Él mismo pidió la tercera ronda de morteros, la cuarta, la quinta. Qué felices éramos.
Se apagaron las luces y no quedaba más remedio que marcharse. Hicimos las deliberaciones y creímos que lo mejor era acercarnos a ver a Sergio y a Ana. El Ángel se resistió. Mañana tengo que arreglar un enchufe, dijo. Tengo que buscar trabajo. Tengo que hacer la colada. La última, le dijimos, sólo la última, y vino. En el camino jugamos a fútbol con una bolsa de plástico, Nachó se subió a un sofá. Sergio saltó de alegría al vernos entrar, Ana se había puesto el disfraz de china y los cubitos de hielo. Descorchamos el champán. Fue entonces cuando el Ángel se puso a insultar desde el balcón a la gente que pasaba por la calle, y todos reímos. Algunos transeúntes se indignaban, pero otros preguntaban si podían subir y se unían a la fiesta. Subieron dos arquitectos, un capitán de barco, un grupo de abogadas que celebraba la despedida de soltera de una de ellas. El Ángel los insultó a todos, rigurosamente. Poco después comenzó el incendio. Alguien ha dicho que hubo un único foco, en la pierna izquierda, pero yo sé que no es cierto, que ardió todo a la vez: las dos piernas, los brazos, el pecho los dientes. El Ángel se iluminó en apenas unos segundos, con su copa de champán en la mano, detenido, y no gritaba. Las llamas alcanzaron el techo, rojas y azules, y nosotros lo vimos consumirse. Lo perdimos, pero fue hermoso verlo arder, todos a su alrededor, conteniendo la respiración mientras él se quemaba, se quemaba, se quemaba.


Autor: Miguel Serrano Larraz


miércoles, 1 de abril de 2009

STANDBY





Llamaron y me puse.
Nadie contestó. Y, encima, me colgaron.
Ahora me he quedado puesto y a la espera diciendo inútilmente "Dígame".
Nunca lo sabrán quienes sólo sepan lo que todos dijeron de mi caso:
Ni siquiera se dio cuenta. Murió en el acto."




Autor: Ybris




domingo, 29 de marzo de 2009

DIARIO CÓMPLICE




Nunca nos acostumbramos a no significar nada para alguien.
Pero siempre es más terrible significar mucho, desde luego.
No hay que esperar nada, nunca nada. Pero allí seguimos, esperando. Esperar, no cansarse de esperar nunca.

No leas entre líneas, no hay nada que leer. ¿Qué quieres que te diga?, ¿que estoy triste?. No lo estoy. ¿Que estoy taciturna? No, no lo estoy, ¿Que no tengo ganas de hablar?...
Hablar sola es peligroso para la salud, y queda muy mal, y ya sabes lo importante que es la opinión de los demás para mí...

Estoy cansada de que me arañéis el relato de mi vida quienes sólo tenéis muros levantados, que acudáis como vampiros sedientos a conocer los detalles del atropello, programas morbosos buscando detalles del desastre.

Quereis saber cómo está él, y cómo estoy yo, pero en el fondo os da igual el diágnostico, queréis ver enterito el capítulo de House, con su traqueotomía, y sus desfibriladores y la micodina que llevo ahora en vena... Lobos hambrientos de emociones ajenas.

Son las seis de la madrugada. No me imagines con vino. No me imagines. No existo. No soy de carne y hueso. Soy Amaranta Buendía. ¿No querías saber mi nombre de pila desde hace más de dos años?. Es éste.

En esta historia de bites sólo hay dos reglas. Se escribe cuando apetece y se cuenta en la misma medida que se pide.
La primera regla la llevas a rajatabla... la segunda.... ni existe....

Yo me salto las reglas, y falto a mis promesas. Desde luego. Bien es cierto, si tú lo dices...
Sólo esta pseudoliteratura me salva y me da las las alas que me faltan. Quieres que hable, y que te cuente..
jajajajajajaja.
Reproches, que asco, verdad, ya sabes, las mujeres somos todas iguales, no te engañes. No devuelvas la que tienes, ni siquiera las etiquetas nos distinguen. Somos como malas sangrías de guiris.... todas iguales...

El problema es que ya no me importa qué hiciste ni con quien estuviste, ni siquiera en donde... datos que preguntaste, exigiste y buscaste sobre mí ¡qué gracia a estas alturas!

El problema es que no sé de qué color es el papel de tus paredes, ni si tienes escaleras, ni si tu dormitorio es alegre o lo ha decorado ella finalmente.

El problema es que me han sustituído muchos kilos de pintura y mortero, y eso, resulta poco excitante...
El problema es que ha dado lo mismo que hubiera ADSL o que no lo tuvieras.

El problema es que dices demasiadas veces "podrás perdonarme"




Autora : Mme. Pompidou



miércoles, 25 de marzo de 2009

UN INSTANTE






La suave brisa del atardecer luchaba por caer sobre mí mientras el frío del cristal frenaba su inquietud sin dejarlo pasar, mis dedos dibujaban surcos en el vidrio acorralando el vaho que húmedo cubría mi piel indiferente a mis sensaciones. Mi brillosa mirada se perdía en la espesura del jardín, en un rincón donde las rosas son compañeras eternas de las rojas amapolas y las fragancias se funden en un solo aroma ahora empañado por una tenue lluvia que cubre de lágrimas cada hoja, cada esencia, cada aroma…


Autora: AriaDna


sábado, 21 de marzo de 2009

LABIOS ROUGE




Javier López Clemente optó, después de mucho pensarlo, por un maquillaje minimalista. El toque rouge de sus labios fue suficiente para la transformación.
Tomó un taxi para sentirse estrella. El Coso estaba abarrotado de parados ociosos que caminaban atacados por el síndrome peatonal del que no puede gastarse un puto duro. Imaginó la alfombra roja esquivando a tanto consumidor frustrado. Nadie le abrió la puerta y el segurata, al calorcito de los saldos electrónicos, le miró con desprecio.
Bajó las escaleras de caracol como la diva que su alma encerraba. El forum de la FNAC estaba a rebosar de mirones cabreados que abucheaban a cada una de las señoritas o señoras que subían al estrado, se escondían tras una tela y besaban en púdico secreto al feriante oculto que había urdido aquel experimento sociológico en nombre de las flechas de San Valentín. El único testigo del gesto morfológico del beso era una cámara doméstica de video cuya honorable finalidad era registrar, con frialdad de documental etnográfico, las reacciones de las féminas y del hombre objeto de culto.
Los labios rouge de Javier López Clemente guardaron su turno, sellaron de grana los atusados bigotes de Manuel Martínez Forega y regresaron majestuosos hasta el proscenio desde donde recibieron el abucheo de quienes sólo se atrevían a cacarear.




Autor : Javier López Clemente


Fotografía : Salmonnouse



miércoles, 18 de marzo de 2009

LA MUERTE PASA DE LARGO.






La primera voz de alarma la dio Justo Carrión el 10 de mayo de 2010. El periodista, en su casi siempre desmedida, insólita e insípida columna de El Independiente, lanzó el aviso: “La muerte pasa de largo”.Justo Carrión narraba la sorpresa con la que había comprobado cómo los coches fúnebres, se dedicaban al transporte de frutas y hortalizas. Tras veinticuatro días sin llevar a la vida eterna a ningún cliente, se habían visto en la obligación de redefinir el ámbito de su negocio. “Y es que el óvolo sigue estando vigente hasta en pleno siglo XXI”, finalizaba su espacio el periodista.Carrión, se había tomado la molestia de llamar a varios hospitales: Barcelona, Valencia, Santiago, Cáceres... para certificar que la gente había dejado de morir e incluso de enfermar desde hacía varias semanas. Nunca los servicios de urgencias habían tenido tan pocos casos, ni los servicios de ambulancia tan pocas salidas.Tras reunir el Gobierno a un comité de sabios que analizara la situación, sólo pudieron confirmar la noticia y emitir como única hipótesis validada por todos los miembros del grupo, que la situación se revertiría en cuando la Selección Nacional de Fútbol participara en el mundial que comenzaría en fechas próximas.

Autor: Pablo Lorente Muñoz


sábado, 14 de marzo de 2009

NO PONER LA OTRA MEJILLA









Estrella camina por el centro del Paseo, tiene prisa, mucho quehacer en casa la espera. El sol de este noviembre dulce le acaricia el rostro, huele bonito, a eso que llamamos tierra mojada. Sonríe.

Pasa como muchas tardes por aquella cafetería, no ha entrado nunca, sabe bien quien la lleva y el recuerdo hostil le ha vetado estos años la entrada. Nunca mira ni siquiera la fachada si el semáforo la deja parada frente a ella.

Recuerda que le dijeron, jugadas del destino, que aquella amiga a quien tanto quería, está precisamente allí, trabajando de camarera.

¿Y si...? dudas. Sí. No, mejor. Sí. No. Pero....hace tanto que no la ve, no tiene su móvil, no hay otra forma. Qué más da lo demás, no?, ¿qué importa?.

Hoy es el día, se acabó.

Cruza la acera decidida, coge el pomo de la puerta, y entra.

Risas, sorpresas, abrazos, la misma complicidad de antaño, las mismas bromas, las mismas frases en confidencia. ¡qué guapa estás! ¡qué delgada!¡qué alegría maña!!!

Al final de la barra está él. Estrella ni lo mira. Él boquiabierto la observa con sorpresa, se acerca a saludar e intenta besar la otrora ajada mejilla.

Ella aparta la cara, le ignora y sigue hablando, riendo a carcajadas las dos mujeres, se toman el café, cotillean, se abrazan, ¡¡qué alegría!.

Él no existe, no es visible, nadie le recuerda, ni siquiera duele nada, ni se percibe su sombra al final de la barra. Esta vez no se oye la voz en off de sus insultos, de sus vejaciones ni de sus ostias....

La cinta se rebobina con velocidad, y se borra...

No hay nada. No queda nada. Nadie se había dado cuenta....

Se despiden las dos riendo, intercambian los teléfonos, se prometen quedar a comer algún día.

Estrella sale a la calle, respira, sonríe, se retira el pelo de la cara.

¡Caramba!¡Qué fácil ha sido!

¿Será verdad que se puede salir, y avanzar, y ser feliz, y hasta olvidar.... ?

Sí, va a ser verdad.





Autora : Carmen Marín.




miércoles, 11 de marzo de 2009

BALÓN ALADO









La niña paquistaní cose el cuero, en la fábrica de Sialkot, donde a los empleados les pagan menos de cincuenta centavos de dólar al día.

El niño occidental ve uno de esos balones con el símbolo de la diosa de la Victoria en unos grandes almacenes. Su padre se lo compra por 35 euros, con tarjeta de crédito, junto con unas botas de reglamento y una camiseta de su equipo.

La niña paquistaní sueña con poder ir a la escuela, entre puntada y puntada que le destrozan las manos.

El niño occidental odia estudiar.

A la niña paquistaní le están robando la infancia.

Al niño occidental se le va la infancia en cada patada y a veces le duelen las puntas de los dedos de sus pies.

Cuando la bota del niño golpea la costura en busca del gol que le permitirá ingresar en el equipo de alevines, en el segundo que separa la grandeza del fracaso, convergen dos sueños infantiles.



Autora : Marina Fernández Bielsa


sábado, 7 de marzo de 2009

LA HORA QUE NO TENÍA QUE SER





No era ni temprano ni tarde, simplemente era la hora que no tenía que ser. No encontró su ropa al levantarse, ni los zapatos. Un viejo pijama era su única vestimenta.
Trató de recordar cuando había llegado allí, con quien, a que hora, pero su mente estaba en blanco. Recordaba la habitación, la casa, pero estaba seguro que no era la suya. Se asomó a una ventana, una avenida pero casi vacía, apenas unos coches y unos viandantes allá abajo, a ocho pisos de altura. Se acercó al baño, orinó. Pasó a la cocina, busco algo de comer. La nevera llena de comida, cogió una caja de leche y unos bollos de la encimera. Calentó el desayuno y se lo tomó. Puso la radio, noticias.
"Faltan dos horas y cuarenta minutos para el final" . Solo se escuchaba una cuenta atrás y algo de música en otras emisoras. Buscó una tele, la encontró. La encendió y lo mismo que en la radio: "Faltan dos horas y treinta y dos minutos para el final". Ahora no había nadie en la calle. Se quedó esperando. Dentro de ciento cincuenta minutos sabría la razón por la que estaba allí.






Autor: Gabriel del Molino






miércoles, 4 de marzo de 2009

MICRORELATO







Fue el microrrelato más aplaudido en el mundo literario. Lo que nadie supo nunca es que en realidad se trataba del comienzo de una novela inacabada.



Autor: Raúl Garcés


domingo, 1 de marzo de 2009

ENTRE CORÍN TELLADO, JUAN MARSÉ Y LOS DISTINTOS PUNTOS DE VISTA DE UN RELATO










NARRADOR DEL MUELLE QUE OBSERVA: Cómo puedes decir que no eres mía, le escupía al oído mientras su miembro se escondía bajo el vestido de viscosa. Las botas de tacón alto golpeaban rítmicamente el contenedor metálico del muelle donde se apoyaba él. Era noche abierta y los ojos verdes de su marinero entendían como nadie el significado de todos y cada uno de sus gemidos. Llegaron al clímax al mismo tiempo en que la Luna brillaba en todo su esplendor.

PUTAREALIDAD: ¿Quiere mi móvil, señora? Ya te he dicho que no. Te buscaré en el bar del muelle, como siempre, si es que me apetece. Por cierto, la próxima vez cuida la entonación de las frases y no te saltes ninguna. Y, por favor, no comas ajo ni cebollas, OK?
Cómo no, "milady".
Será "estirá", pensó el "johnsilver" mientras se ajustaba el paquete de un golpe seco.



Autora : Carlota









domingo, 22 de febrero de 2009

LOS BAÑISTAS









Sé que era ella. El color del pelo diferente. Las facciones algo más henchidas quizás. Han sido dos segundos. Eran sus ojos, de eso no dudo. Y era su gesto, dedicado, en mitad de la inaudible conversación, al hombre que a su lado ascendía por la escalera mecánica, mientras yo descendía, bajando de inmediato la mirada para no tropezarme con el tiempo que transcurrido. El hombre que ahora ascendía a su lado por la escalera del centro comercial la acompañaba siempre por entonces a casa, en su versión de chaval desenfadado, al acabar las largas tardes en la piscina, a donde la venía a buscar tras el trabajo. Con el rabillo del ojo ambos hemos seguido las líneas de nuestras trayectorias opuestas. Nunca diremos nada. Ni siquiera he pensando qué le habré parecido, pasando junto al mío, de repente, su tiempo, el de ella. Escaleras del tiempo. Ella llevaba un peluche en sus manos, envuelto para regalo. Y yo la amé todas las tardes de aquel verano, en que la enseñé a nadar.





Autora: Luisa Miñana mantiene varios blogs como La arquitectura de tus huesos, Luisa Miñana, Un blog para Daniel , ha publicado entre otras cosas la novela Pan de oro y es la coordinadora de la revista cultural digital El cronista de la red.


Seguidores

Archivo del blog

Todas las fotos son de internet