Contribuyentes

BUZÓN

Enviad vuestros relatos para que la biblioteca crezca

fsabadia@live.com

viernes, 31 de agosto de 2012

Hasta siempre




Nunca se sabe donde está el final o cuando ese final vuelve a ser un principio...
Este blog toma un descanso, no sé si definitivo pero paraliza su puesta semanal en escena de pequeños relatos...gracias a los que lo han seguido y apoyado...gracias a los que han enviado sus escritos...no sé si fue buena idea pero yo he intentado que todas las personas que quisieran pudieran tener su pequeño lugar en la Biblioteca virtual de papel.



domingo, 22 de julio de 2012

CALDO






Cuando en la calle solo ves las baldosas húmedas y pisadas rápidas para volver a casa. Cuando trenzas tu pelo con la lana de tu bufanda y acoplas tu cabeza en el gorro de guata. Cuando das pasos cada vez más rápidos, tanto, que en vez de caminar, vuelas, con fuerza, como el cierzo. Justo cuando llego a casa y me quiero desnudar, para templar mi cuerpo y dejar fuera la frigidez del invierno, en es mismo instante... tengo sed de tu piel.



Autora: Belén Inred



domingo, 15 de julio de 2012

EL ROCE DE TU PIEL






No tienes ni puta idea de lo que hubiera pasado si tus pies hubieran decidido dar un paso más, sólo unos centímetros. No lo sabes, nos paró la cobardía: a ti, por no avanzar, a mí, por permanecer quieta. Me llegaron las caricias de tu parpadeo y el aleteo ansioso de tu respiración. Sólo un paso más y hubiera caído, hubiera quemado mis naves por arder en tus brazos, por perder mi escaso sentido común, por extraviar los papeles que nunca compulsé, por sentir tu aliento en el cielo del paladar. No tienes piedad, ni capacidad de prever la taquicardia que ciertas palabras tuyas producen en mi, no, no tienes piedad. He llegado a pensar que disfrutas haciéndome sufrir, que te deleitas en cada suspiro que me arrancas, que te relames en cada grado que me haces sudar, que te has apostado con el diablo del deseo a ver quién aguanta más, a ver quién sucumbe primero ante las imágenes sicalípticas de íncubos y súcubos, a ver.
Y creo que voy a perder, a perderlo todo, porque ya no me importa, porque ya me da igual, porque sólo tengo pesadillas por saber qué se siente al roce de tu piel.





Autora: Anabel Consejo


domingo, 8 de julio de 2012

RELATO





Ya se iba a la cama cuando se le ocurrió aquel relato genial y ya no durmió en toda la noche (le resultó imposible desprenderse del asiento) escribiéndolo. En la mañana leyó con emocionada voz el texto ya del todo concluido a su mujer (una taza de humeante café en la mano) que fue viendo con creciente interés cómo la vida de ambos se describía de forma minuciosa en aquellas páginas memorables. Al final, con un júbilo y regocijo infinitos, tal como el cuento describía en su magistral desenlace con asombrosa verdad, los dos quedaron incorporados a su trama sutil.



Autor: Carlos Enrique Cabrera

domingo, 1 de julio de 2012

TU RECUERDO



Es un placer mojar el papel destinado a pintar con acuarelas aunque reconozco que es difícil controlar la cantidad exacta de agua para dar la tonalidad deseada. Hoy mientras veía como el color se iba expandiendo a la vez que se difuminaba y tenía que aplicar un papel secante para quitar la suficiente cantidad de agua que evitara se diluyera totalmente el color, pensaba en tu recuerdo y como el tiempo hace de agua para que este se diluya. He decidido por tanto que mi mente hará de papel secante para retenerlo al menos mientras sea capaz de recordar.





Autor: Blopa Darune



sábado, 23 de junio de 2012

FRANQUEAR EN CASO DE HALLAR DESTINO





Noto cierto cambio en la estanquera de mi barrio, su aspereza ha mutado en cordialidad, he debido pasar a la categoría de cliente, ya no compro sellos, ahora fumo, mientras escribo cartas que nunca franqueo, quizá todo era humo.



Autor: Roberto Martín Granado


sábado, 16 de junio de 2012

LA ASTUTA HERMANASTRA




A las doce en punto de la noche, Cenicienta pierde un zapato mientras sale a la carrera del baile real. Esto lo observa una de sus hermanastras; como se conoce el cuento, se calza en un segundo el zapato de Cenicienta y deja en su lugar uno suyo. Cojeando ligeramente, la hermanastra se aleja del baile con una amplia sonrisa.


Autor: Roberto Malo


sábado, 9 de junio de 2012

BAILANDO




Mientras en la vieja radio sonaba Perry Como, la mujer recogía el desayuno. El día era gris, y nadie le había dado los buenos días. Se aferró al palo de la escoba, y danzó al son de la música. Si hubiese mirado por la ventana, me habría visto con mi ramo de flores, mi vestido de fiesta y los mocasines italianos. Pero comprendí que no podía hacerla mas feliz que en ese momento de soledad.


Autor: Gabriel del Molino



sábado, 2 de junio de 2012

SADISMO INSOPORTABLE




No me molestaba que me apretara las muñecas con el empeño de un grumete novato ni que me colgara de los pezones pinzas cada vez más pesadas y rígidas, ni siquiera que anudara a mis tobillos unas gastadas cuerdas de liza que ya no valían ni para empaquetar bultos inservibles. Lo verdaderamente insoportable era que, tras vendarme los ojos y forzar en mi torso un gesto de absoluto abandono, no saliera de su boca la más tímida imprecación o el más comedido insulto: su silencio era todo lo que me regalaba, un silencio que llegaba a mis oídos como el más violento de los desprecios. Eso era lo que más me dolía, su ausencia de verbo, sobre todo al pensar que me había conquistado con versos como este: “el dolor de tu gesto se eterniza en mi boca como el aliento perdido de millones de noches”. Por eso tampoco me permití jamás el menor quejido ni el más leve gesto de sufrimiento: a la brutalidad de su silencio solo quedaba oponer la ferocidad de mi indiferencia, la evidencia de la ineptitud de sus actos. Yo también sé alcanzar los límites de impudicia.



Autor: Carlos Manzano

p>




sábado, 26 de mayo de 2012

EL SABOR DE LAS MANDARINAS







Esperaba la llegada de mi cita anual con ella como muchos niños la noche antes de la llegada de los Reyes Magos o las vacaciones de verano. Digamos que vivía para ese día aunque no era fácil disimular la emoción que me embargaba durante esa semana, en mi actual situación esa clase de amores me estaban prohibidos.
Ella solía llegar con un bolso enorme dónde encerraba toda su magia para esos encuentros. Abríó el bolso y comenzó a colocar pequeñas velas por toda la habitación, seguidamente un paquete de jamón envasado al vacío, paté de oca ,una botella de vino y dos copas de plástico. Todo ello lo fue colocando en un pequeño mantel encima de la cama dónde nuestras pieles se contemplaban en silencio. La idea era disfrutar de esos pequeños manjares en la bañera pero nos dieron una habitación con plato de ducha lo cual fue para mi un alivio pues la última vez que intenté hacer el amor en una de ellas casi me rompo la cabeza, esos detalles sólo salen bien en algunas películas.
Acabado el jamón y brindado con el vino, colocó unas mandarinas que yo pe a las que quité la piel rápidamente y exprimí su zumo por su blanca piel mientras ella cerraba sus ojos. Seguidamente mi lengua saboreó esa deliciosa mezcla de zumo y piel.
Ha pasado mucho tiempo y desde entonces nunca las mandarinas me supieron igual.



Autor: Blopa Darune


sábado, 19 de mayo de 2012

LUZ






Despertó bañada en sudor, sintió la soledad en los huesos, segundos de luz y comprensión infinita. Se dejó golpear por el temor. No deseaba aprender más, detestaba conocer la razón de los hechos, vivía mucho más felíz ignorándola pero esa facultad aparecía de pronto con los años sin permiso. Deseaba mantener conversaciones frívolas en la peluquería, intercambiar recetas con sus vecinas pero su talento, pesado como una mochila llena de ladrillos, se lo impedía. Se sentía incapaz de poner freno a su libertad, esa firme decisión llenaba de amargura a sus afectos del corazón. Nunca comprendería qué era lo que la vida esperaba de ella, ni la razón de su eterna rebeldía.



Autora: Andrea Paparella



miércoles, 16 de mayo de 2012

Relato breve de la A.A.E. en Interferencias este viernes 18





Recital de relatos breves organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores

Viernes 18 de mayo a las 21:30 horas

Interferencias bar. C/Benavente, 11- de Zaragoza.


Como siempre presentarán Berbi y Jaloza. En esta sesión contaremos con la colaboración del rapsoda Luis Trébol
Participantes por orden alfabético:


Pilar Aguarón

Olga Bernad

Anabel Consejo

José María Morales Berbegal

Erick Strand




sábado, 12 de mayo de 2012

SORDERA





Según dicen la sordera trae consigo el aburrimiento.
Para el primer aniversario de la compra de su audífono, la compañía Siemens le ha obsequiado un juego de cartas de baraja y un tapete de franela verde, al parecer preocupados de que no se aburra.
Le anuncian que con ellas podrá jugar con los amigos al mus, la brisca, el bridge, el Remigio, la perejila, el cinquillo o el poker.
Con los pocos que van quedando, precisa.
No hay problema —lo consuelan— En caso extremo, también se pueden jugar solitarios.




Autor: Fernando Ainsa



sábado, 5 de mayo de 2012

TUS MIL NOMBRES







Ni siquiera tu verdadero nombre. No quiero saberlo. Prefiero improvisarlo cada vez que mi piel te invoque. Conocer de ti lo que me hace vibrar es lo único que necesito saber.

Revivir la imagen de tu cuerpo desnudo exigiéndome los gemidos de pasión que pago gustosa sabiendo que tus manos van a encontrarme en cada poro, en cada curva y pliegue. Estallar una y mil veces en ti, por ti, para ti, contigo.

Recordar el color de tus ojos que son mi cielo cuando me cubres; tu voz que electriza el vello de mi cuello; tu lengua exquisita que se lleva lo mejor de mí; tus pies que no se extravían en el camino del deseo.

Imaginar tus nombres en las noches solitarias, cuando los libros ya no acompañan y la almohada cambia de textura con tu aliento mágico, cuando desde la distancia de las nubes me posees.

Te contaré los dientes, las pestañas y los cabellos, esos serán los únicos números que guardaré de ti, los únicos datos que apuntaré en mi agenda al lado de la dirección de tu nuca. Tanto da que seas poeta o barrendero, militar o mecánico, eres un hombre.

Nada más quiero saber de ti.

Y al irte, no hagas ruido ni cierres la ventana, deja que, en la duermevela, la brisa me obligue a encontrar tu calor impregnado aún en las sábanas de mi lecho.


Autora: Anabel Consejo




sábado, 28 de abril de 2012

MURALLAS




En los alrededores de aquel monasterio estaban los restos de gran parte de mi familia. Llevaban enterrados mas de doscientos años. Mi padre siempre me dijo que algún día recuperaría esa tierra, pero yo no lo tenía tan claro. La semana pasada tuve que ir a hablar de nuevo con el abad. Su percepción de la historia es muy distinta a la mía. No entiende que los años de lucha han acabado hace años, que ya no somos enemigos de la iglesia. La muerte de mi padre marcó el final de las enemistades. Ni mi hermana ni yo vemos sentido a esas reyertas cuyo origen se pierde en el tiempo. Pero el abad solo se fía de los libros. Una extraña ley de hace años, obliga a enterrar a todos los muertos de la comarca dentro de las murallas del monasterio, y no están dispuestos a cambiarla. Hoy, con mi hijo, me he acercado a una de las paredes de la muralla. Vamos a derribarla. Luego, que los muertos elijan en que lado quieren estar.




Autor: Gabriel Molino





sábado, 21 de abril de 2012

RELATO







YA se iba a la cama cuando se le ocurrió aquel relato genial y ya no durmió en toda la noche (le resultó imposible desprenderse del asiento) escribiéndolo. En la mañana leyó con emocionada voz el texto ya del todo concluido a su mujer (una taza de humeante café en la mano) que fue viendo con creciente interés cómo la vida de ambos se describía de forma minuciosa en aquellas páginas memorables. Al final, con un júbilo y regocijo infinitos, tal como el cuento describía en su magistral desenlace con asombrosa verdad, los dos quedaron incorporados a su trama sutil.


Autor: Carlos Enrique Cabrera


sábado, 14 de abril de 2012

LA METAMORFOSIS DE GREGORIO SAMSA








La culpa pareció dejar de doler cuando se convirtió en costumbre. Los días se fueron transformando en semanas y luego en meses y en años, que sin saber cómo empezaron a contarse por lustros y luego por decenios.
Pero la herida abierta en su memoria al recordar a Vesna y aquellos encuentros fugaces y casi clandestinos, en el pequeño café cerca de la ribera izquierda del río Miliatska, no ha cicatrizado todavía, bien al contrario, con el paso del tiempo ha vuelto a sangrar y el remordimiento se ha transformado en interminables noches de insomnio.
Aquellos quince días de febrero de 1984 en Sarajevo fueron para él su país de las maravillas, pero Alicia ya no está; porque también se espantó de tanta contrariedad, del mucho silencio que creció tras el ruido de la batalla y del odio. Tan distinto todo a aquellos días olímpicos de risas blancas y de luminosas mañanas azules de tul y algarabía.
En la despedida, una brisa helada azotaba sus rostros y en los ojos verdes de Vesna se reflejaban los anaranjados de la puesta de sol.
 Me gustan los paisajes verdes — dijo ella, con la mirada perdida en aquel inmenso paraje blanco, que ocho años más tarde se transformaría en un erial de tristeza infinita y de desolación. Naturaleza muerta de cenizas y guerra.
Ahora ha vuelto a Sarajevo sólo para encontrarla, quizá ya sea demasiado tarde. Busca la mirada dulce de Vesna en los rostros cansados de todas las mujeres con las que se cruza entre los puestecillos de flores, amontonados al cobijo de los muros, salpicados de balazos y de metralla, de lo que ahora sólo son las ruinas de la grandiosa biblioteca, incendiada en las primeras semanas del conflicto en 1992.
Deambula por la ciudad sin rumbo, mirando las fachadas que no reconoce. Poco a poco arrecia la lluvia que resbala por las cornisas formando caprichosas cortinas que salpican con fuerza sobre el empedrado. Está empapado y siente frío. Se adentra en el casco antiguo de calles tortuosas de casitas bajas de madera y piedra, sembradas de pequeños escaparates de abalorios y de libros antiguos. Por esas calles vivía Vesna, ¿pero dónde? Nunca lo supo, nunca se lo preguntó, porque su idea era olvidarla y nunca supuso que veinticinco años más tarde todavía perduraría en su memoria su rostro aniñado y su piel transparente de melocotón blanco.
Se detiene abatido ante una librería de libros antiguos, la mayoría con títulos escritos en la complicada grafía bosnia. En un rincón descubre uno en alemán que reconoce enseguida “Die Verwandlung”, a la cabeza le vienen las primeras frases del relato de Kafka traducido al español:
"Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto".
Siempre le inquietó la metamorfosis que sufrió el desdichado tendero, ahora descubre el porqué. Levanta los ojos y ve su imagen reflejada en la vidriera del escaparate. Su rostro ajado, su mirada cargada de soledad y de remordimientos... Ahora ya lo sabe.






Autor: Pilar Aguarón




sábado, 7 de abril de 2012

AMADOU, EL REY





Lleva un par de años barriendo las calles y está contento, pese a todo.
Sólo tiene una ambición, quiere ser rey.
Rey, aunque sea por un día.
Es su sueño, al mirar la televisión o, simplemente, al cerrar los ojos y dormirse mecido por esa esperanza.
Sin embargo, cuando se refleja en el espejo sabe que no puede ser otro rey que Baltasar, el rey que saluda y sonríe a los niños desde lo alto de su carroza mientras les arroja caramelos. El rey con capa de armiño y un gran turbante de colores que baja luego y se deja besar en las mejillas; el rey que visita a los que están enfermos en el hospital; el rey que se sienta en la puerta del gran almacén donde venden juguetes y al que los niños acarician: un rey negro.
Este año Amadou ha hecho todo lo posible por ser el rey Baltasar. Después de una larga cola en el Ayuntamiento, han seleccionado pajes y conductores de camellos para el desfile del 5 de enero y ha rogado ser el rey Baltasar. Y lo ha conseguido.
Ahora solo espera que tras el beso de esa niña rubia que sus padres izan hasta su mejilla y los de quienes hacen cola con la misma ilusión, empiece a desteñir su rostro, como el de todos los reyes Baltasar que ha visto desfilar desde que llegó a este país.
Desteñir, hasta quedar blanco.




Autor: Fernando Ainsa



sábado, 31 de marzo de 2012

EL EBRO











Esta primavera decidí beberme el río Ebro, una ancha y sinuosa arruga que atraviesa la tierra aragonesa. Abordé mi plan con absoluta determinación, como quien afronta convencido un proyecto insondable. Cada ruborizado atardecer me agachaba junto a la orilla y sorbía despacio, durante horas. Me tragaba todo lo que llegaba a mi boca: agua, barro, peces, troncos a la deriva, todo. Saciado, volvía a casa contento, viendo detrás de mí a un gigante reducido poquito a poco. No le conté a nadie mi secreto, hasta que la gente empezó a advertir el descenso de caudal. Llegó el verano y se podían ver los peces en el fondo, y las basuras que los niños arrojaban. Todos hablaron de deshielos, cambios climáticos y falta de lluvias.
Tontos, ninguno cree que fui yo cuando declaro mi culpa desde el puente.








Autor: Oscar Bibrian






sábado, 24 de marzo de 2012

MAR








Y despertó celebrando su despertar en soledad, descubrió su nueva intimidad con alegría, recordó mágicos y pequeños momentos que la vida le ofreció con generosidad. Un cálido aire emergiendo de la tierra, un micro clima sólo para dos, un momento cómodo y feliz, otro más, uno más. Y supo por fin que otros llegarían, se dejaría llevar esperándolos con serenidad, llegarían para dar seguridad a su desconfiado cuerpo, se precipitó en un mar de deliciosa indiferencia regalando a la vida una sonrisa plena.





Autora: Andrea Paparella






sábado, 17 de marzo de 2012

SE CERRÓ EL PARÉNTESIS




Durante años mantuvimos una relación epistolar, intercambiamos miles, millones de palabras diariamente.Ella, me escribía en verde y yo la contestaba en azul. Escribes igual que Neruda le decía y ella sonreía; lo notaba en la suavidad de sus trazos, en sus líneas y en sus párrafos. Durante años mi sangre fue de color verde, no podía vivir sin sus letras que llegaban puntualmente en respuesta a las mías. Entraban por los ojos y llegaban directas al corazón y así entre letras nos amamos, nos acariciamos y nos soñamos.
Agosto terminó como todo que comienza termina; yo, como de costumbre escribí en azul pero no obtuve respuesta, esperé hasta el día siguiente y volví a escribir. Esta vez la respuesta fue un paréntesis cerrado y un punto, acompañando, en negro, ni siquiera en verde. Yo pensé que parte del mensaje se había perdido o que era una de esas caras que se envían los jóvenes hoy en día con el móvil y volví a escribir en azul preguntando por su significado. Un largo silencio me llevó a la realidad, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y se me heló el corazón. Me di cuenta que todo había acabado que era un punto y final, así de golpe sin más palabras que explicaran los motivos y el porqué. Hoy sigo sangrando pues el paréntesis quedó clavado en mi corazón como aquellos soldados españoles de la División Azul que los rusos dejaron clavados cruelmente con picos en la posición que defendían.




Autor: BLOPA DARUNE


sábado, 10 de marzo de 2012

LA LLAVE










Me regalaron una llave, una hermosa llave, y lo hicieron (de esto no me cabe la menor duda) con la mejor de las intenciones. Pero deliberadamente o no aquél resultó ser un regalo fatal que vino a cambiar de forma radical mi vida.

No puedo tenerlo más claro. Desde el preciso instante en que la pusieron en mis manos (aquí la tengo en mis bolsillos) la llave me domina, es la dueña de mi voluntad y yo soy fatalmente su esclavo, pues de la mañana a la noche busco con obcecado afán (no hago otra cosa) la puerta que abre, la puerta en la que se halla la cerradura en la que a de encajar, la puerta que habrá de llevarme a saber a qué recámaras y/o habitaciones ignotas, secretas, a qué otros ámbitos enrarecidos, a qué extremas dimensiones de lo desconocido…






Autor: Carlos Enrique Cabrera






sábado, 3 de marzo de 2012

CITA A CIEGAS








Había fantaseado tanto con aquel encuentro, pero nada fue como ella había imaginado, nunca la vida estuvo a la altura de sus sueños. No se paró ni a pensar ni a lamentarlo -¿para qué?- abatida y conformada, se levantó despacio, se dirigió a la entrada, abrió la puerta y se marchó.





Autor: Pilar Aguarón






viernes, 24 de febrero de 2012

LA INTÉRPRETE





Cuando fue perdiendo el oído y no podía escuchar desde el patio las noticias de la radio le pedía a su esposa que le contara lo que pasaba. Ella, entonces, con una sonrisa, inventaba catástrofes y accidentes, golpes de estado remotos y aumentos, aún mayores, de los índices del costo de la vida. Otras, según su estado de ánimo, le transmitía con aire abatido, noticias sobre salvamentos heroicos, actos de generosidad y altruismo sin límite, como si estuviera hablando de lo sucedido hacía mucho tiempo.





Autor: Fernando Ainsa

sábado, 18 de febrero de 2012

TORPEZAS








Hay dos ángeles en la casa. Ellos ni siquiera se conocen. A veces se preguntan quién dejó el rastro de plumas blancas que queda flotando sobre la cama. O levantan la cabeza sobresaltados, si entre sueños creen escuchar un revolotear de alas. Son dos ángeles de ciudad, sin experiencia, algo asustados porque alguien les ha encargado que vigilen. No lo hicieron muy bien. Un día, la mujer no volvió. Entonces siguieron cuidando de cosas pequeñas. El fuego. Las corrientes de aire. El agua que guardan los grifos cerrados. El ángel blanco teme a los perros y a los armarios abiertos como bocas que bostezan. El ángel negro tiembla si el cielo esconde una tormenta o si ve por un instante su imagen reflejada en un espejo amarillento. A veces pasean como insomnes por el pasillo. Solo entienden la palabra muerte cuando atraviesan, sin saberlo, el cuerpo del otro.




Autora: Patricia Estebán






sábado, 11 de febrero de 2012

GORDO








Te engañaron, gordo. El amor no consiste en sacrificar, el amor es aire fresco que entra por las venas. Es un relajante muscular cuando estás dolorido. Es una raya de farlopa que te metes. El amor es una hormona que te quita los granos, se cubre las canas y te reafirma las piernas. Con o sin sexo. Por el amor no me enemisto, ni me impongo, ni me pone triste. El amor es un Wolkswagen con acabado en roble. Es un motor diesel. El amor no pasa ITV ni se le gastan los frenos. El amor no se acaba de tanto usarlo, al contrario, se engrasa. Eso de los finales felices no es con perdices, es con una buena sesión de sexo sucio. No me vuelvas loca que me sale el amor por las orejas y me he dado cuenta que tiene escamas, es caliente y vibra. Piensa lo que quieras, solo sé que tengo ganas de ti... y pronto.





Autora: Belén Inred






sábado, 4 de febrero de 2012

EL OTRO









Hoy me levanté de la cama y entré al baño a asearme, como hago de forma habitual y rutinaria cada mañana, y al mirarme detenidamente en el espejo del lavabo, no me reconocí. El rostro que me observaba desde la pulida superficie poblada de engañosos reflejos era sin duda el rostro de otro, de ningún modo el mío de siempre.

Y horror de horrores: al momento de vestirme tampoco mi ropa me sirvió.




Autor: Carlos Enrique Cabrera


sábado, 28 de enero de 2012

PERRO EN COMÚN












Aunque somos pobres, a los habitantes de este vecindario nos gustan los perros. En otros barrios, los apedrean y maltratan. Algunos son ahorcados en las farolas o destripados en las cunetas.


Este perro apareció por nuestra calle, tan esquivo como maltrecho. Era una extraña mezcla de galgo y de fox-terrier, un perro vulgar y silvestre: un perro común. Cojeaba ligeramente de su pata derecha trasera y no paraba de rascarse. Con las orejas gachas y la cola entre las piernas nos miraba de lejos y al menor gesto nuestro se alejaba asustado. Como tenía hambre no costó mucho acercarse para darle de comer algún resto o tirarle unos huesos. Un día fue un vecino el que le dio los restos de un asado; al día siguiente, otro; y así lo fuimos adoptando. Cada uno le daba lo que podía, en turnos improvisados. Poco a poco permitió que nos acercáramos y finalmente alguien le rascó la cabeza. Llegó el momento en que, tras una colecta, lo llevamos al veterinario.


Ahora no cojea, no se rasca más, está vacunado, lleva una placa y un chip con su nombre, el nombre de nuestro barrio y mueve la cola cuando nos ve. Va de una casa a la otra y duerme donde le apetece. Ya no es un perro común; es un perro en común, lo que no es lo mismo, aunque lo parezca.




Es que en este barrio somos pobres, pero solidarios.




Autor: Fernando Ainsa







sábado, 21 de enero de 2012

POST MORTEM




Pero tú quién eres, pregunta cada noche el esqueleto de María al que fue su marido, abriendo mucho los ojos atónitos. Él mira con infinita ternura esos huesos arrasados de alzheimer donde estuvieron los pómulos de María y toma en brazos las ruinas que dejó su muerte. Es hora de acostarse, chatica, le dice, y la lleva en volandas hasta la cama. Si una de las tibias se cae por el camino vuelve a recogerla como si tal cosa y la pone en su sitio. Al amor de tu vida debes serle fiel hasta la médula.






Autora: Patricia Estebán


sábado, 14 de enero de 2012

HORIZONTE





Bajo un crepúsculo rosa, en un frío atardecer de diciembre, un perro gime mientras golpea insistente una puerta iluminada, es una demanda prudente incluso ingenua, sin embargo la caja de resonancia de los edificios en círculo de esta manzana multiplican el lamento que llega a mi balcón.
Yo no quiero un perro, no quiero un perro, pero cada tarde me apeno con su lastimero duelo de fidelidad rota, reflexionando sobre la curiosa decisión adquirir una mascota para arrumbarla junto al mobiliario de hierro forjado, y mesa de cristal en la que yace una sombrilla mustia en semestres frescos.
El perro busca infructuosamente la pelota con la que entretiene sus solitarios y ahora gélidos días, pero la coló en los tejados de uralita que lindan con su prisión/ terraza. Abandona momentaneamente la puerta iluminada, camina un poco, ahora insiste en el rascado de un cristal oscuro, anhelado que alguien, con más alma, dormite a oscuras en un sofá, se apiade de él y le ofrezca caricias y cobijo.
Mi hija si quiere un perro, demanda un perro, yo se lo vengo negando día a día, año a año, hasta esta última mudanza,.
Hoy mientras fumaba mirando este horizonte enladrillado de patio de vecinos , en el que adivino crepúsculos he tomado una decisión, este año Papá Noel le traerá una mascota, no el labrador que ella había apuntado, sino un perro más pequeño , tampoco un cachorro, sino un animal que está olvidando su infancia, un animal que como ella está buscando su sitio en el mundo, mañana cuando abran la ferretería compraré arnés, mosquetón y cuerda con la que deslizarme desde mi atalaya del cuarto, sé que aunque quedan pocos días debo ponerme a dieta, mi peso quizá exceda la resistencia de los techados que separan mi bloque de la terraza de la manzana contigua. Ah!, tengo que acordarme de borrar de su lista de Reyes esa alfombra que junto al perro se pide cada año, - mamá quiero una alfombra de pelos que este suelo es muy frío, y las alfombras son cálidas, no tengo aspirador.






Autora: Arqui-Loca


sábado, 7 de enero de 2012

AZUL NECESARIO














He pensado repetidamente en lo absurdo e inoportuno que es tu recuerdo.


Podría decirte que es azul, incluso que huele a azul. ¿Lo ves?, es absurdo. Azul como el mar cobalto de este verano. Tal vez por ello no quería meterme en el agua: mojada de mar y de ti, inundada de tu olor y su sal, demasiado azul. "¡Qué rara eres, cariño!", exclamaba mi marido. ¿Ves?, inoportuno.


Y sigues allí, sin cita previa, sin permiso para continuar persiguiéndome por el parque, o acechándome en las esquinas, u observándome desde los ojos azules de cualquier hombre atractivo. Sólo por eso soy capaz de enamorarme en un segundo de un auténtico desconocido. Absurdo. Completamente absurdo.


Te he visto en los ojos de Mateo. No son tan grandes como los tuyos pero son penetrantes y azules como el mar de este verano. Me miró fijamente y le aguanté la mirada. Estoy cansada de huir del azul. Me invitó a una cerveza a la salida del trabajo. Había sido una jornada dura, no habíamos tenido tiempo ni de tomar un café, ni de comentar las pequeñas anécdotas de nuestros hijos durante el fin de semana, rodeados de cuentas y papeles, archivos y programas de la empresa. Sí, vamos al pub de la esquina.


Doblé la esquina decidida a no ser asaltada por el azul, ¿dónde vas, despistada? ya hemos llegado, y fue el azul de los ojos de Mateo el que me abordó.



- Pareces lejos de aquí – su mano sostenía mi brazo indicándome el camino.



- No, estoy aquí, justo aquí –mientras entrábamos en el Blue Soul.



Fue tan fácil. No hicieron falta palabras: una concatenación de hechos lógicos, sucedidos en armonía y complicidad. Mateo necesitaba mi sal, yo su azul. Y fuimos olas de mar.





Autora: Anabel Consejo



Seguidores

Todas las fotos son de internet